La economía mejorará en el 2021 según estimaciones del FMI

 


Según el Resumen Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional de octubre del 2021, la economía mundial tendrá una tendencia a aumentar entre un 3% al 5% en el año 2021 tras la debacle económica causada por la crisis de la pandemia y las medidas de aislamiento social tomada en los países de todos el mundo.

Este informe fue dado a conocer en la página oficial de la institución bancaria a comienzos de octubre 2020 y en el cual habla de las Perspectivas de la Economía Mundial de la fecha octubre 2020, y se analiza la debacle económica y las pérdidas ocasionadas por el covid-19 en el presente año, y aunque los resultados para el presente año son bastantes sombríos y negativos, se prevee una fuerte recuperación para el año entrante 2021.

La economía mundial está comenzando a dejar atrás los mínimos en los que cayó durante el Gran Confinamiento del mes de abril. Pero como la pande¬mia de COVID-19 continúa propagándose, muchos países han disminuido el ritmo de reapertura y algunos están volviendo a instituir confinamientos parciales para proteger a las poblaciones susceptibles. Aunque la recuperación de China ha ocurrido con más rapidez de lo esperado, el largo camino que deberá recorrer la economía mundial para retomar los niveles de actividad previos a la pandemia sigue siendo susceptible a obstáculos.

Para los países de Latinoamérica ha sido peor la situación puesto que la mayoría de ellos venían experimentando profundas crisis económicas desde antes de la pandemia.


 

Sin embargo la entidad internacional fue muy específica en cuanto a los retos que la economía global debe enfrentar mas aún cuando muchos países europeos han entrado en una segunda ola de contagios lo que ha llevado a nuevos confinamientos y la subsecuente ralentización de la economía.

    Los meses transcurridos desde la Actualización de junio de 2020 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) dan una idea de la dificultad de reavivar la actividad económica en medio de la escalada de la pandemia. En mayo y junio, a medida que muchos países reabrían sus actividades tras el Gran Confinamiento, la economía mundial comenzó a recuperarse de los mínimos en los que había caído en abril. No obstante, como la pandemia se propagaba y se aceleraba en algunos lugares, muchos países enlentecieron el ritmo de reapertura y algunos están instituyendo nuevamente cuarentenas parciales. Aunque la rápida recuperación de China representa una sorpresa positiva, para recuperar los niveles de actividad previos a la pandemia la economía mundial tiene por delante un largo camino cuesta arriba que sigue estando expuesto a reveses.

    Pese a todo lo vivido el ente bancario termina con proyecciones optimistas de la recuperación mundial, ya que se han observado números alentadores en las economías de muchos países que han afrontado el reto y que los número muestran tendencias que indican una alza a la recuperación.

    Una nota del blog de noticias y opiniones del FMI indica que sí pude haber recuperación pero se deben seguir ajustes y acciones económicas y políticas que apuntalen a la economía y den protección a los sectores mas vulnerables de la sociedad y el comercio.

    El impacto de la COVID en tiempo real: Dar con el equilibrio en medio de la crisis

    Una lección duradera de la pandemia de COVID-19 es que la solución de la crisis sanitaria es una condición necesaria para lograr una recuperación económica duradera.

    Nuestro estudio, publicado en la última edición de Perspectivas de la economía mundial, muestra que si bien cumplen con el objetivo de reducir las infecciones, los confinamientos instituidos por los gobiernos contribuyeron considerablemente a la recesión y tuvieron efectos desproporcionados en grupos vulnerables como las mujeres y los jóvenes. Sin embargo, la recesión se debió también en gran medida a las personas que se abstuvieron voluntariamente de la interacción social por miedo al contagio. Por ende, es poco probable que el desconfinamiento genere un estímulo económico contundente y sostenido si las infecciones aún son elevadas, ya que el distanciamiento social voluntario probablemente persistirá.

    Con todo, el análisis muestra que se puede lograr un equilibrio entre proteger la salud pública y evitar una contracción económica prolongada. Los confinamientos acarrean costos a corto plazo pero pueden acelerar la recuperación económica ya que reducen las infecciones y, por ende, la magnitud del distanciamiento social voluntario. Examinar los efectos a mediano plazo de los confinamientos y la solidez de nuestras observaciones será un ámbito importante de estudio a medida que evolucione la pandemia y se reciban más datos.

    La crisis económica y sanitaria desde la perspectiva de los datos en tiempo real

    Analizamos los efectos económicos de los confinamientos y el distanciamiento social voluntario utilizando dos variables de gran frecuencia que son representativas de la actividad económica: datos sobre movilidad suministrados por Google y anuncios de vacantes laborales en el sitio web Indeed. Como lo ilustra el primer gráfico, en la muestra completa de 128 países utilizada en el análisis, los confinamientos y el distanciamiento social voluntario contribuyeron en igual medida a la disminución de la movilidad durante los tres primeros meses de la epidemia de un país. La contribución del distanciamiento social voluntario fue mayor en economías avanzadas, donde las personas pueden trabajar desde casa con más facilidad o incluso permitirse dejar de trabajar aprovechando el ahorro personal o las prestaciones de la seguridad social. Por el contrario, los habitantes de los países de bajo ingreso a menudo no pueden optar por el distanciamiento social voluntario porque no cuentan con los medios financieros para sobrellevar una pérdida pasajera del ingreso. El análisis de los datos sobre las vacantes de trabajo revela algo parecido: tanto los confinamientos como el distanciamiento social voluntario contribuyeron sustancialmente a la caída de la demanda de mano de obra.

    La fuerte contribución del distanciamiento social voluntario a la reducción de la movilidad y los anuncios de empleo debería servir a las autoridades de advertencia contra el desconfinamiento mientras las infecciones son aún elevadas con la expectativa de reenergizar la actividad económica Abordar los riesgos sanitarios parece ser una condición necesaria para una recuperación económica vigorosa y sostenida.

    En ese sentido, el análisis revela que los confinamientos pueden reducir sustancialmente las infecciones. Los efectos son particularmente marcados si los confinamientos se instituyen en las primeras etapas de la epidemia de un país. El segundo gráfico muestra que los países que adoptaron confinamientos cuando los casos de COVID-19 aún eran bajos experimentaron resultados epidemiológicos mucho mejores que los que intervinieron cuando el número de casos ya era elevado. El capítulo documenta también que los confinamientos deben ser suficientemente estrictos como para limitar las infecciones, lo cual hace pensar que quizá resulte preferible que sean rigurosos y breves, antes que leves y prolongados.

     

    Su eficacia como método para reducir las infecciones, sumada a la determinación de que las infecciones pueden dañar considerablemente la actividad económica por la vía del distanciamiento social voluntario, exige replantear el relato predominante de que los confinamientos implican una disyuntiva entre salvar vidas y respaldar la economía. Esta caracterización de vidas en oposición a medios de vida hace caso omiso de la posibilidad de que las medidas de confinamiento adoptadas al comienzo de una epidemia aceleren la recuperación económica al contener el virus y reducir el distanciamiento social voluntario. Estos beneficios a mediano plazo pueden neutralizar los costos a corto plazo de los confinamientos, produciendo incluso quizás efectos globales positivos en la economía. Este importante aspecto merecerá más análisis a medida que la crisis evolucione y se reciban más datos.

    El impacto de los confinamientos en los grupos vulnerables

    El capítulo también contribuye al creciente número de estudios que muestran que la crisis está teniendo efectos desproporcionados en grupos más vulnerables. Los datos sobre movilidad suministrados por la empresa de telecomunicaciones Vodafone muestran que en Italia, Portugal y España las órdenes de aislamiento domiciliario y el cierre asociado de las escuelas redujo más la movilidad de la mujer que la del hombre. Este efecto se debe en gran medida a la carga desproporcionada que recae en la mujer en cuanto al cuidado de los niños, lo cual posiblemente le impida ir a trabajar, poniendo en peligro sus oportunidades de empleo.

    Los datos de Vodafone también revelan que los confinamientos tienden a afectar más a los más jóvenes desde el punto de vista de la movilidad. El gráfico inferior muestra que las órdenes de aislamiento domiciliario produjeron una disminución más pronunciada de la movilidad de la gente de 18 a 24 y de 25 a 44 años de edad, que suelen tener niños más pequeños que cuidar cuando las escuelas están cerradas y a menudo tienen contratos de trabajo provisionales con más probabilidades de extinguirse durante una crisis. El impacto más profundo en estas poblaciones amenaza con agudizar la desigualdad intergeneracional.

    Por lo tanto, se necesitan intervenciones focalizadas —como el fortalecimiento de las prestaciones por desempleo y el respaldo a la licencia remunerada para padres y madres— a fin de proteger a los grupos más vulnerables y evitar que la crisis conduzca a un aumento duradero de la desigualdad.

    Tomado de la página del FMI Por Francesco Grigoli y Damiano Sandri octubre 8, 2020.

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